Los orígenes de los callos madrileños

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Los orígenes de los callos madrileños

Si quieres comer bien en la Sierra de Madrid, ni te lo pienses, pide unos callos a la madrileña. Calentitos, sabrosos y simplemente deliciosos. ¿Quieres conocer sus curiosos orígenes?

Para comer bien en la Sierra de Madrid lo mejor es decantarse por platos de toda la vida, como los callos. Tripas de cerdo, jamón, chorizo y morcilla. Un plato contundente y con mucha historia para afrontar un día con energía.

El origen de los callos no está muy claro, aunque parece que se encuentra en el siglo XVI. Concretamente en el libro de Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán de 1599. Un plato típico de la gente sencilla por ser suculento y muy económico. Poco a poco este plato adquiere más relevancia. De hecho, en el Mercado de san Miguel, en el de Cebada y en la Cava Baja se servían cada día.

Más tarde, en 1607, los callos son presentados como todo un manjar por el cocinero Domingo Hernández de Maceras. No en vano llama a esta receta 'De manjar blanco de callos'. Desde entonces, las recetas sobre callos no han parado de aparecer. Poco a poco los callos pasarán de las tabernas a comercializarse en los restaurantes.

Los callos se toman de distintas formas no solo en Europa, sino en la misma España. En Asturias se elaboran con morcilla asturiana, en Cataluña con garbanzos y en Andalucía, por ejemplo, se toman aderezados con hierbabuena. Y como curiosidad te contamos que en Chile hay un plato llamado 'Guatitas a la jardinera' y en Perú el 'Cau cau' muy parecidos a los callos a la madrileña.

Si quieres disfrutar de los mejor de la gastronomía española, ven a visitarnos a Restaurante Sidrería La Casona. Pote de berzas, sopa castellana o pierna de cabrito asada, entre otros platos. Sabores de antaño para el siglo XXI.

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